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La página del estudiante
Pablo
Saracusti
Estudiante del tercer año
en la Facultad de Humanidades
en los Departamentos de Educación y Arte
La editora de Enfoque conversó con Pablo Saracusti, estudiante
del último año de B.A. en Educación y Arte de la Universidad de
Haifa.
Enfoque se interesó por conocer las impresiones adquiridas por Pablo
durante el entrenamiento básico que tuvo que cumplir en el verano
pasado, en el Ejército de Defensa de Israel.

Pablo:
- “El entrenamiento fue difícil para mí tanto desde el punto de
vista ideológico como emocional.
Desde el punto de vista ideológico, la palabra ejército siempre la
asocié con la acción de matar, con la violencia, y mucho influenció
en mí esta asociación, con lo que hizo el Ejército Argentino durante
la época en que los militares tomaron el poder.
Emocionalmente, yo le tengo miedo a las armas, y no fue fácil
encontrarme teniendo un arma entre mis manos. Esos días que duró el
aprendizaje de tiro, fueron complejos, pero puedo decir que mis
superiores me tuvieron mucha paciencia.
Pablo expresó que cuando se puso por primera vez el uniforme de
soldado se sintió raro, como si estuviese disfrazado.
A la pregunta de que fue lo que más le molestó, durante ese periodo,
Pablo expresó que fueron las exigencias impuestas de sus superiores
(según Pablo interminables) para pasar el entrenamiento básico.
Su entrenamiento básico lo realizó junto a inmigrantes, procedentes
de varios países como Uruguay, Argentina, Venezuela, Francia, y
oriundos del país. Algunos de ellos también eran estudiantes de su
misma universidad.
Una vez que termine sus estudios deberá realizar 2 ½ años de
servicio militar obligatorio, que es una manera de ayudar al país
que le brindó la oportunidad de estudiar en la Universidad durante
los tres primeros años, según sus palabras.
Este último año debe por primera vez costearse los estudios y para
ello trabajó en las vacaciones en una empresa de computación, en el
departamento de control de calidad.
Pablo Saracusti, nacido en Argentina, inmigró a Israel junto con sus
padres y sus dos hermanos menores. El hebreo lo aprendió realizando
varios ulpanim (cursos). Primero en el kibutz Ramat Hashofet y luego
un curso de verano en la Universidad de Haifa, seguido por el año en
la Unidad Pre-Académica.
Sobre sus planes en el futuro, contesta:
“Quisiera obtener el diploma de enseñanza, para poder así enseñar en
las escuelas, y/o poder dedicarme a la Terapia Educacional.
Ello me daría la posibilidad de iniciarme en una profesión que me
aportaría una satisfacción personal y a la vez contribuiría con la
sociedad israelí”.
Sin ningún aspaviento, Pablo describió una etapa de su integración
en la sociedad israelí, mostrando una seriedad, una madurez, muy
distinta a la frivolidad de un estudiante aún no graduado de otros
países del mundo.
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En esta
edición:
Entre Memorias y Exilios
Dr. Bernardo Treister - “Algunos marcos y perfiles de los años 70”
Opiniones y recuerdos del Economista Abrasha Rotenberg
Pasaje del libro
El Proceso de Desconexión y la Seguridad Nacional de
Israel
Mensajes del pasado escritos en la arena*
La página del estudiante
Después del Diluvio
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